La insoportable inevitabilidad del consumo

Los primeros días de cada inicio de ciclo lectivo de nivel secundario están marcados, desde hace ya algunos años, por una particular modalidad de celebración que conjuga excesos adolescentes, ausencias paternas, desbordes y preocupación. Se trata del ´”Último Primer Día” (conocido como UPD por sus siglas), evento pensado por los estudiantes de sexto año para “festejar” el inicio de su último año, con una vigilia previa en casa de familia o sede alquilada, y que es parte de un calendario que también incluye la presentación de camperas, el pic-nic del día de la primavera o la cena de egresados, entre otros.

El problema no es el festejo en sí. Lejos estamos de cercenar y censurar la diversión de nuestros jóvenes. Lo grave es que estos acontecimientos generalmente vienen acompañados por el uso (y abuso) de alcohol como común denominador y los riesgos que eso conlleva. Y frente a esto, como sociedad ya no podemos ni debemos seguir siendo espectadores pasivos de un ciclo autolesivo que se inicia cada vez a edades más tempranas, más prematuras, y que cuenta con un grado de tolerancia social cada vez mayor.

En este escenario cada vez más complejo, en el que las normas que prohíben el expendio de bebidas alcohólicas a menores son pasadas por alto, en el que la publicidad con promesas de bienestar nos bombardean incesantemente sin distingos de horarios, y en el que los límites se han difuminado hasta su cuasi extinción, escasean las herramientas para abordar, de forma integral, el problema del consumo de alcohol durante la adolescencia.

El tardío despertar social frente al consumo de alcohol adolescente

INFOCIELO Como si hubiesen abierto la caja de Pandora, de repente la sociedad se vio sacudida y consternada por el asesinato de un joven en Villa Gesell, alcohol y violencia de por medio. Como si todos hubieran despertado de un extenso letargo, de pronto el estado de abulia y apatía social frente a los excesos (y soledades) adolescentes permutó en preocupación... (seguir leyendo)

"Hoy tenemos una paternidad contemplativa que mira cómo los chicos se autodestruyen"

NOTICIAS & PROTAGONISTAS​ Comparto nota en la que conversé sobre los diversos acontecimientos de actualidad periodísica que tienen al alcohol, a los jóvenes, la nocturnidad y la ausencia de límites como comunes denominadores. + información

Brahma, el marketing del alcohol y la confluencia de todos los males

La publicidad que la empresa Brahma dio de baja de todos los medios de comunicación y redes sociales es todo lo que está mal. Todo. Una pieza publicitaria que parte del esbozo de silogismo “A todos nos gusta la cerveza”, cosifica a las mujeres y culmina en un extraño ritual sectario de iniciación, que busca quebrar con la individualidad y autenticidad de quienes deciden abstenerse de tomar alcohol. Es una oda a la destrucción de los factores de protección y resiliencia que tanto cuesta promover en los adolescentes. ¿Qué significa pertenecer? ¿Qué valores y disvalores se establecen para ser parte de un grupo? ¿Tomar es divertirse, no tomar es ser aburrido? Repito. Es la confluencia de todo lo que está mal.

No obstante, resulta decepcionante que la reacción de disculpas de la cervecera tenga que ver más con el reclamo del colectivo feminista (más que justificado, desde ya) que con el de quienes trabajamos día a día por evitar que más y más chicos beban alcohol. Si fuera un hombre y no una mujer a quien se lo fuerza a probar la nueva cerveza, o quizás un adolescente (los castings siempre suelen elegir actores apenas al borde de los 18 años), ¿alguien habría objetado la publicidad?