13 may 2026

Consumo de drogas y conducta suicida: qué muestra la evidencia científica

Estudios internacionales y datos argentinos advierten sobre la relación entre el consumo de alcohol y otras drogas y el aumento del riesgo de conductas suicidas, especialmente en adolescentes y jóvenes.

El vínculo entre consumo de sustancias y conductas suicidas aparece de manera consistente en investigaciones científicas realizadas durante las últimas décadas. Alcohol, cannabis, opioides, estimulantes y otras sustancias psicoactivas son señaladas en distintos estudios como factores asociados a la ideación suicida, los intentos de suicidio y el suicidio consumado.

La evidencia disponible indica que el consumo de sustancias puede influir sobre distintos factores vinculados al riesgo suicida, entre ellos la impulsividad, la desinhibición, el deterioro del juicio y la intensificación de síntomas depresivos o ansiosos. Los especialistas aclaran que no existe una relación automática o lineal entre consumo y suicidio, pero sí una asociación estadísticamente significativa observada en múltiples investigaciones internacionales.

Según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud, más de 700.000 personas mueren por suicidio cada año en el mundo. Dentro de los principales factores asociados aparecen los trastornos vinculados al consumo de sustancias y otros problemas de salud mental.

Uno de los trabajos más citados sobre el tema fue publicado en el Journal of Public Health y analizó 43 estudios internacionales con más de 870.000 participantes. La investigación concluyó que las personas con trastornos por consumo de sustancias presentan más del doble de riesgo de ideación suicida y aproximadamente dos veces y media más riesgo de intento de suicidio en comparación con la población general.

Más recientemente, un metaanálisis internacional publicado en 2024 encontró que las personas con abuso de sustancias presentan un riesgo de suicidio hasta 5,5 veces superior al de quienes no presentan este tipo de trastornos. El estudio identificó asociaciones significativas con el consumo de alcohol, cannabis, opioides, anfetaminas y tabaco.

La relación entre consumo y conducta suicida adquiere especial relevancia en adolescentes y jóvenes. Diversas investigaciones identifican al consumo de alcohol y drogas ilegales como uno de los factores frecuentemente presentes en intentos de suicidio en población adolescente, junto con síntomas depresivos, aislamiento social y antecedentes de violencia o vulnerabilidad psicosocial.

En Argentina, el suicidio constituye una de las principales causas de muerte entre adolescentes y jóvenes. Distintos informes advierten además sobre un aumento de indicadores vinculados a salud mental y conductas de riesgo durante el período posterior a la pandemia.

Un estudio basado en la Encuesta Mundial de Salud Escolar, realizado sobre casi 57.000 estudiantes argentinos de entre 13 y 17 años, analizó la relación entre consumo de sustancias y distintos niveles de riesgo suicida. La investigación encontró asociaciones significativas entre el consumo de alcohol, tabaco, marihuana y otras sustancias psicoactivas y la presencia de ideación suicida, planificación suicida e intentos de suicidio.

Los autores del estudio señalaron que determinados perfiles de consumo aparecen asociados a niveles más elevados de riesgo de comportamiento suicida en adolescentes escolarizados de Argentina.

Entre las investigaciones más relevantes sobre el tema se encuentra el estudio Substance use disorder and risk of suicidal ideation, suicide attempt and suicide death: a meta-analysis, publicado en 2016 en Journal of Public Health, que confirmó la asociación entre trastornos por consumo de sustancias y conducta suicida a partir de 43 estudios internacionales.

Otro trabajo destacado es Association of substance use with suicide mortality: An updated systematic review and meta-analysis, publicado en 2024, que identificó un aumento significativo del riesgo de suicidio asociado al consumo de distintas sustancias, particularmente opioides y anfetaminas.

En Argentina, una de las investigaciones más importantes es Perfil de consumo de sustancias psicoactivas asociadas a niveles de riesgo de comportamiento suicida en adolescentes argentinos, basada en población adolescente escolarizada y centrada en la relación entre consumo y riesgo suicida.


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19 feb 2026

Estudio revela que el cannabis no brindaría alivio al dolor nervioso crónico

Los medicamentos a base de cannabis suelen considerarse una opción prometedora para las personas que viven con dolor nervioso crónico, especialmente cuando los tratamientos estándar fracasan. Sin embargo, una revisión exhaustiva de la evidencia revela una situación mucho más cautelosa.

Una revisión Cochrane actualizada informa que aún no existe evidencia clara que demuestre que los medicamentos a base de cannabis proporcionen un alivio significativo a las personas con dolor neuropático crónico. A pesar del creciente interés en estos tratamientos, la investigación disponible no respalda su eficacia en comparación con un placebo.

El dolor neuropático crónico se desarrolla como resultado de daño nervioso y suele ser difícil de controlar. Los medicamentos estándar ofrecen un alivio significativo solo a un pequeño porcentaje de pacientes, lo que ha aumentado el interés en enfoques alternativos como los medicamentos a base de cannabis. Estos tratamientos pueden incluir cannabis medicinal o compuestos específicos extraídos de la planta, como el tetrahidrocannabinol (THC), y se administran mediante inhalación, aerosoles bucales, comprimidos, cremas o parches cutáneos.

Para evaluar la eficacia de estos tratamientos, los investigadores analizaron 21 ensayos clínicos con más de 2100 adultos. En cada estudio, se compararon medicamentos a base de cannabis con tratamientos placebo durante periodos de entre dos y 26 semanas.

Los productos examinados se dividieron en tres categorías principales. Algunos contenían principalmente THC, el compuesto psicoactivo del cannabis. Otros estaban compuestos principalmente de cannabidiol (CBD), un compuesto que no causa intoxicación. Un tercer grupo incluía productos con cantidades aproximadamente iguales de THC y CBD.

En las tres categorías, la revisión no encontró evidencia de alta calidad que indicara que los medicamentos a base de cannabis redujeran el dolor neuropático con mayor eficacia que el placebo. Si bien algunos pacientes que usaron productos que combinaban THC y CBD reportaron pequeñas mejoras, estos cambios no fueron lo suficientemente significativos como para considerarse clínicamente significativos.

La notificación de efectos secundarios varió considerablemente entre los ensayos, lo que limitó la confianza en los hallazgos de seguridad. La certeza general sobre los efectos adversos se calificó de baja a muy baja para todos los tipos de medicamentos a base de cannabis. Los productos con THC se relacionaron con tasas más altas de síntomas como mareos y somnolencia, junto con un posible aumento en el número de participantes que interrumpieron el tratamiento debido a los efectos secundarios.

Los autores concluyen que la evidencia actual sigue siendo débil e incierta, lo que resalta la necesidad de una investigación de mayor calidad antes de que se puedan recomendar medicamentos basados ​​en cannabis para el dolor neuropático crónico.

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